“MALEVITO” TRAZAS DEL TIEMPO PERDIDO PROUSTIANO EN UN TANGO VIEJO

    La conocida alusión al temps perdu que informa la gran novela de Marcel Proust se presta a inspirar analogías. En este caso nos lleva a un tango viejo; “Malevito”, con letra de Celedonio Flores y música de Pedro Maffia, grabado por Gardel en 1926; esta versión es prácticamente la única que ha llegado a nuestros días.

    De hecho, el tango es repositorio de tiempo perdido; con frecuencia sus letras tienen referencias a lugares, personajes, edificios que hoy no existen, mejor dicho, tienen existencia vicaria en aquellas letras. Permanecen congeladas en expresiones lingüísticas.

    El tango mencionado en el epígrafe proporciona dos ejemplos de lo que estamos exponiendo. Un verso reza: “Hoy parás en el Domínguez”. Esto se refiere al Café “Domínguez”, que fue un famoso café de Buenos Aires, reunión de la bohemia tanguera de las primeras décadas del Siglo XX. Así Julián Centeya “el hombre gris de Buenos Aires”, letrista y poeta lunfardo, quintaesencia del porteño a pesar de, o quizá parcialmente a causa de, haber nacido en Italia, con el nombre de Amleto Enrico Vergiati, lo celebra en una glosa a un tango instrumental compuesto por Alfredo de Angelis, que lo recuerda. Dice Julián Centeya: “Viejo Café Domínguez de la calle Corrientes, que ya no queda”.

    Una placa fijada en el número 1537 de la Calle Corrientes, recuerda el emplazamiento del mítico establecimiento en el año 1917; había iniciado sus actividades en el número 925 de la misma vía.

    Unos versos más adelante la letra nos acerca otro vestigio: ”Parecés el Trust Joyero/Por las joyas que cargás.” El Trust Joyero Relojero fue un establecimiento comercial de joyería, relojería y óptica que estaba situado en la intersección de Corrientes y Nueve de Julio, de la ciudad de Buenos Aires.

    El Trust Joyero Relojero comercializaba relojes suizos, objetos de cristal de Bohemia y alhajas de París. Ganó fama con la importación de relojes despertadores alemanes, de venta masiva al precio de noventa y cinco centavos de la época.

    Hoy el recuerdo de estos lugares desaparecidos en ”un mundo sepultado”, en palabras de Juan José Sebreli, permanece en la letra del tango que comentamos. Esos versos y la voz del Mago lo revelan fugazmente.

    Y es precisamente esa fugacidad la que nos lleva al tiempo perdido. El Café Domínguez y El Trust Joyero ya no existen y el tango que circunstancialmente los rememora, perdura. Dijo Francisco de Quevedo, en los dos versos finales de un soneto al que en otra oportunidad supimos referirnos en estas páginas:

¡….

Huyó lo que era firme y solamente

Lo fugitivo permanece y dura!”

NÉSTOR U. CAREAGA

Un comentario en ““MALEVITO” TRAZAS DEL TIEMPO PERDIDO PROUSTIANO EN UN TANGO VIEJO

  1. Muchas gracias, Julio (¿o Néstor?), por desasnarme .
    Yo soy una especie de explorador de nuestro pasado, tal vez por ello me apasiona y buceo en la historia, especialmente la rioplatense.
    Suelo referirme a los tangos (especialmente a los más añosos, en los cuales Gardel es figura central) como «cápsulas del tiempo, testimonios -ayer vivos y hoy tan solo adormecidos- de nuestras dos países hermanos».
    Creo haber dado con la persona precisa que puede disipar una de mis tantas dudas al respecto de lugares y giros idiomáticos que figuran en las letras creadas por nuestros poetas, verdaderos cronistas sociales.
    En este mismo tango, (Malevito), se le escucha a Gardel decir, inequívocamente, …y hasta El San Carlos llegás».
    Quizás haga referencia a otro lugar emblemático de Buenos aires, pero no sé por qué , se me ocurre que se refiera a El Real de San Carlos, en Colonia del Sacramento, pionero complejo turístico que ,a lomos del emprendimiento de Mihanovich, con sus vapores, su Hotel, cancha de Frontón de pelota vasca y Plaza de Toros (si bien el toreo se abolió mucho antes en Uruguay ,en los hechos las corridas taurinas -en forma velada o abierta- se prolongaron varios años más). De hecho, hasta entrados los años sesenta del XX aun existía, en Montevideo, algo así como una Sociedad Taurina.
    Cierto que no cualquiera podía concurrir desde BS.AS. a Colonia a disfrutar de los lujos de esa época. Eran casi en exclusiva coto privado para personas , familias enteras o solitarios «bon vivants».
    Esos privilegiados sociales de prosapia (o emergentes como el propio Malevito que tan magistralmente describe este mismo tango : «… que hoy cargás mucho «parné»), solían vacacionar en el Oeste uruguayo antes de en la década del ’30 el automóvil corriera el eje turístico hacia el Este. Este tango es de 1926.
    De ahí mi sospecha-convicción de que la letra trata de El Real de San Carlos,
    Agradecido quedaría si pudieses confirmar -vía e-mail- o desechar mi presunción.

    Un gran virtuabrazo . Javier García

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