{"id":210,"date":"2017-08-09T08:45:22","date_gmt":"2017-08-09T11:45:22","guid":{"rendered":"http:\/\/ateneodemontevideo.uy\/site\/?p=210"},"modified":"2017-08-09T08:45:22","modified_gmt":"2017-08-09T11:45:22","slug":"un-aventurero-italiano-en-la-guerra-grande-iii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/ateneodemontevideo.uy\/site\/?p=210","title":{"rendered":"Un aventurero italiano en la Guerra Grande (III)"},"content":{"rendered":"<div class=\"preview-wrapper \">\n<div class=\"detail-preview newDetailTextChange\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"photo-gallery-container\">\n<div id=\"galobObject_153858_239\" class=\"photo-gallery hide-gallery-selector\" data-gallery=\"\" data-gallery-size=\"medium\">\n<div class=\"gallery-area\">\n<div class=\"photo-gallery-active slide-container\">\n<div class=\"pagination-wrapper\"><\/div>\n<div class=\"slide active\" data-type=\"Imagen\" data-slide=\"\">\n<div class=\"media\"><a href=\"http:\/\/www.elobservador.com.uy\/la-campana-militar-mas-brillante-garibaldi-n1105469\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.elobservador.com.uy\/adjuntos\/181\/imagenes\/019\/390\/0019390883.jpg\" \/><\/a><\/div>\n<div class=\"photo-gallery-caption positioned bottom-left clear-me max-lines-2\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"cuerpo air newDetailTextChange\" data-detail-body=\"\" data-class-grouper=\"agrupador\" data-count-grouper=\"3\" data-idnota=\"1105469\" data-twitter-link=\"https:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?url=http:\/\/www.elobservador.com.uy\/c1105469&amp;via=ObservadorUY&amp;related=elobservador&amp;text=\">\n<p>En agosto de 1845, durante la Guerra Grande, una expedici\u00f3n fluvial al mando del\u00a0<i>condottiero\u00a0<\/i>Giuseppe Garibaldi, al servicio del \u00abGobierno de la Defensa\u00bb de Montevideo y con respaldo\u00a0<a class=\"agrupador\" href=\"http:\/\/www.elobservador.com.uy\/anglo-a1926\" rel=\"1926\">anglo<\/a>-franc\u00e9s, tom\u00f3 y saque\u00f3 Colonia del Sacramento. Luego Garibaldi y su Legi\u00f3n Italiana ocuparon sin resistencia la isla Mart\u00edn Garc\u00eda, antes de remontar el r\u00edo Uruguay.<\/p>\n<div><span class=\"twitter-quote\">En sus memorias, corregidas en 1872, Garibaldi describi\u00f3 largamente a los matreros que encontr\u00f3 en el Litoral uruguayo, especialmente en el Rinc\u00f3n de las Gallinas que forma la desembocadura del r\u00edo Negro en el r\u00edo Uruguay.<\/span><\/div>\n<p>Los \u00abmatreros\u00bb, esos \u00abvalientes aventureros\u00bb seg\u00fan el italiano, ayudaron a las tropas de la Defensa. \u00abEl matrero no reconoce gobierno; \u00bfpero acaso los europeos con tanto gobierno son m\u00e1s felices?\u00bb, se pregunt\u00f3 Garibaldi. (El razonamiento recuerda a la novela\u00a0<i>La tierra purp\u00farea<\/i>, que el anglo-argentino William Henry Hudson publicar\u00eda en Londres cuatro d\u00e9cadas despu\u00e9s; una suerte de reivindicaci\u00f3n, al menos parcial, del primitivismo de los orientales del siglo XIX).<\/p>\n<p>\u00abIndependiente, el\u00a0<i>matrero<\/i>\u00a0se ense\u00f1orea de aquella inmensa extensi\u00f3n del pa\u00eds, con la misma autoridad de un gobierno\u00bb, escribi\u00f3 el jefe de la Legi\u00f3n Italiana, que entonces sumaba unos 500 hombres. \u00abNo paga impuestos, ni tributos, ni arrancan al pobre su \u00fanica esperanza, el hijo, para convertirle en un espadach\u00edn\u00bb.<\/p>\n<p>El gaucho y el matrero \u00abson casi sin\u00f3nimo\u00bb, aunque el primero acepta unirse a alg\u00fan jefe poderoso, explic\u00f3 Garibaldi, quien luego describi\u00f3 sus herramientas: las boleadoras, el lazo, el cuchillo. \u00abConstruye a veces caba\u00f1as en el bosque, pero no habita con frecuencia en ellas y motiva su construcci\u00f3n la mujer\u00bb.<\/p>\n<h3 id=\"titleCMSn74647edtpa\" class=\"tdCmsTitle1\">El h\u00e1bito de derramar sangre<\/h3>\n<p>Como otros cronistas extranjeros hicieron antes y har\u00edan despu\u00e9s, Garibaldi se asombr\u00f3 muchas veces ante los hombres orientales y sus caballos.<\/p>\n<div><span class=\"twitter-quote\">\u00abEn aquel pa\u00eds de gente tan belicosa en poco tiempo se re\u00fanen fuerzas de caballer\u00eda entre los mismos habitantes, de una movilidad y de una audacia sorprendentes\u00bb.<\/span><\/div>\n<p>Y agreg\u00f3 en sus memorias: \u00abPara m\u00ed el soldado de la caballer\u00eda americana no tiene rival en cualquier clase de combates. Despu\u00e9s de una derrota, no hay como \u00e9l para perseguir al enemigo y capturarlo\u00bb con boleadoras y pasarlo a deg\u00fcello. \u00abLa costumbre constante de alimentarse s\u00f3lo con carne, y el h\u00e1bito de derramar sangre de vaca todos los d\u00edas, es probablemente la causa de la facilidad con que cometen un homicidio\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo Garibaldi concluy\u00f3 que una infanter\u00eda disciplinada y compacta,\u00a0<a class=\"agrupador\" href=\"http:\/\/www.elobservador.com.uy\/armada-a450\" rel=\"450\">armada<\/a>\u00a0con fusiles, pod\u00eda batirse con ventajas ante la caballer\u00eda. Ese principio \u2013que de alguna forma ya hab\u00eda comprobado Wellington en la batalla de Waterloo, en 1815\u2013 le resultar\u00eda de utilidad en sus posteriores guerras europeas, con fusiles de tiro cada vez m\u00e1s r\u00e1pido y preciso. En 1904, cuando la \u00faltima guerra civil uruguaya, las tropas de ambos bandos se desplazar\u00edan a caballo pero combatir\u00edan b\u00e1sicamente a pie, a cubierto en el terreno, desde Tupamba\u00e9 a Masoller. Despu\u00e9s de la \u00abRevoluci\u00f3n de las Lanzas\u00bb de 1870-1872, el fusil tipo Remington, y m\u00e1s a\u00fan el de repetici\u00f3n tipo Mauser y la ametralladora, aunque todav\u00eda pesada y fija, se hab\u00edan impuesto completamente a la caballer\u00eda, la lanza y el sable.<\/p>\n<h3 id=\"titleCMS8v6s2ubr2m2\" class=\"tdCmsTitle1\">Luchas en torno a Salto<\/h3>\n<p>La fuerza de Garibaldi, que se iba reforzando a medida que remontaba el r\u00edo Uruguay, atac\u00f3 Gualeguaych\u00fa, en Entre R\u00edos, frente a Fray Bentos, tom\u00f3 muchos prisioneros y se apropi\u00f3 de ropa, arneses y dinero. En el Hervidero, extremo noroeste del departamento de Paysand\u00fa, una parte de la Legi\u00f3n Italiana, al mando de Francisco Anzani, un veterano de varias guerras europeas, resisti\u00f3 con \u00e9xito un ataque de tropas federales que conduc\u00eda Manuel Lavalleja, hermano menor de Juan Antonio.<\/p>\n<p>En noviembre de 1845 las fuerzas de Garibaldi tomaron sin resistencia la villa de Salto, donde se les incorpor\u00f3 el caudillo Jos\u00e9 Mundell, un ingl\u00e9s acriollado, con 150 hombres, y otra partida al mando de Juan de la Cruz, un habil\u00edsimo\u00a0<i>matrero<\/i>.<\/p>\n<p>Al frente de 300 hombres, Garibaldi march\u00f3 toda una noche hacia el norte, para atacar a las fuerzas de Manuel Lavalleja acampadas junto al arroyo Itapeb\u00ed. Fue un \u00e9xito para las tropas del Gobierno de la Defensa. Tomaron unos 200 prisioneros y muchas vituallas. Luego la fuerza expedicionaria resisti\u00f3 en Salto un sitio de las tropas de Justo Jos\u00e9 de Urquiza, quien s\u00f3lo estaba de paso y no persisti\u00f3. Urquiza cruz\u00f3 el r\u00edo Uruguay con rumbo a Entre R\u00edos, como era su objetivo, m\u00e1s al norte.<\/p>\n<p>Unos 300 infantes italianos y caballer\u00eda oriental, al mando de Garibaldi, mantuvieron el 8 de febrero de 1846 un largo combate en la barra del arroyo San Antonio Grande con tropas m\u00e1s numerosas que comandaba Servando G\u00f3mez, caudillo del Partido Blanco. La caballer\u00eda de Garibaldi huy\u00f3 pero los legionarios resistieron hasta la noche, cuando se retiraron en cierto orden hacia Salto por la orilla boscosa del r\u00edo Uruguay.<\/p>\n<h3 id=\"titleCMSt53twjog2t\" class=\"tdCmsTitle1\">La derrota final de don Frutos<\/h3>\n<p>Entonces, en Montevideo, las cosas dieron un gran vuelco. El veterano Fructuoso Rivera regres\u00f3 en marzo de 1846 y, al grito de \u00ab\u00a1Se viene el patr\u00f3n!\u00bb las fuerzas que le eran fieles, encabezadas por su esposa Bernardina Fragoso y el joven caudillo Venancio Flores, iniciaron una rebeli\u00f3n que oblig\u00f3 a gran parte del gobierno a esconderse o exiliarse.<\/p>\n<div><span class=\"twitter-quote\">Despu\u00e9s de diversas alternativas, el 18 de enero de 1847 el general Ignacio Oribe, hermano menor de Manuel, derrot\u00f3 a Frutos Rivera y sus fuerzas en el Cerro de las \u00c1nimas.<\/span><\/div>\n<p>El caudillo se refugi\u00f3 en Maldonado y en setiembre el Gobierno de la Defensa orden\u00f3 su destierro. Para hacer cumplir la orden se envi\u00f3 al coronel Lorenzo Batlle, un l\u00edder en ascenso, a quien Garibaldi elogi\u00f3 en sus memorias. Rivera acept\u00f3 la situaci\u00f3n, escribi\u00f3 una amarga carta a Manuel Herrera y Obes, ministro de Gobierno y de Relaciones Exteriores en Montevideo, y march\u00f3 hacia Rio de Janeiro, donde vivi\u00f3 en la mayor pobreza hasta su regreso y muerte en 1853.<\/p>\n<h3 id=\"titleCMShbnvd7cp9bb\" class=\"tdCmsTitle1\">Adi\u00f3s a Montevideo y regreso a Italia<\/h3>\n<p>Garibaldi regres\u00f3 a Montevideo con sus tropas y su flotilla a mediados de 1846. Poco despu\u00e9s Salto fue tomado por los blancos de Servando G\u00f3mez.<\/p>\n<div><span class=\"twitter-quote\">El Gobierno de la Defensa ascendi\u00f3 al italiano al grado de general y \u00e9ste asumi\u00f3 brevemente la jefatura del Ej\u00e9rcito, \u00abpero ning\u00fan suceso importante ocurri\u00f3 bajo mi mando\u00bb.<\/span><\/div>\n<p>Seg\u00fan Garibaldi, por entonces los aliados anglo-franceses estaban m\u00e1s dispuestos a negociar con Juan Manuel de Rodas, gobernador de\u00a0<a class=\"agrupador\" href=\"http:\/\/www.elobservador.com.uy\/buenos-aires-a1240\" rel=\"1240\">Buenos Aires<\/a>, que a sostener la causa de la Defensa. \u00c9l, en tanto, en abril de 1848, cuando grandes movimientos revolucionarios sacud\u00edan Europa, regres\u00f3 a Niza \u00abcon un pu\u00f1ado de los mejores de los nuestros\u00bb, unos 85 uruguayos e italianos, a combatir por la causa de la independencia y unificaci\u00f3n italiana.<\/p>\n<p>Por casi un cuarto de siglo Giuseppe Garibaldi continu\u00f3 corriendo las aventuras m\u00e1s inveros\u00edmiles, demasiado extensas para rese\u00f1arlas aqu\u00ed, y se convirti\u00f3 en leyenda y h\u00e9roe rom\u00e1ntico del siglo XIX. Pero en sus memorias afirm\u00f3 que la campa\u00f1a del r\u00edo Uruguay, ocurrida entre 1845 y 1846, fue la que \u00abyo considero la m\u00e1s brillante de mi vida\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/www.elobservador.com.uy\/la-campana-militar-mas-brillante-garibaldi-n1105469\">El Observador<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; En agosto de 1845, durante la Guerra Grande, una expedici\u00f3n fluvial al mando del\u00a0condottiero\u00a0Giuseppe Garibaldi, al servicio del \u00abGobierno de la Defensa\u00bb de Montevideo y con respaldo\u00a0anglo-franc\u00e9s, tom\u00f3 y saque\u00f3 Colonia del Sacramento. Luego Garibaldi y su Legi\u00f3n Italiana ocuparon sin resistencia la isla Mart\u00edn Garc\u00eda, antes de remontar el r\u00edo Uruguay. 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