{"id":191,"date":"2017-04-23T17:36:49","date_gmt":"2017-04-23T20:36:49","guid":{"rendered":"http:\/\/ateneodemontevideo.uy\/site\/?p=191"},"modified":"2017-04-23T17:36:49","modified_gmt":"2017-04-23T20:36:49","slug":"juan-boliche","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/ateneodemontevideo.uy\/site\/?p=191","title":{"rendered":"Juan boliche"},"content":{"rendered":"<p>Parec\u00eda la letra de un tango, pero ese era el nombre que le hab\u00eda quedado. Siendo todav\u00eda un ni\u00f1o, era el encargado de abrir el comercio que ten\u00eda su padre. Estaba a la entrada del pueblo y era un poco de todo: cantina por las noches, almac\u00e9n\u00a0 durante el d\u00eda y si ca\u00eda alg\u00fan forastero, era un comedor al paso.<\/p>\n<p>-\u00bfAd\u00f3nde vas Juan, tan temprano?- le preguntaba alg\u00fan madrugador.<\/p>\n<p>-A abrir el boliche- respond\u00eda invariablemente.<\/p>\n<p>-Ah\u00ed va Juan, al boliche- comentaba alguien.<\/p>\n<p>Y el apodo fue naciendo casi naturalmente, como si le estuviera destinado.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, veranos e inviernos, Juan recorr\u00eda las ocho cuadras desde su casa al \u201cboliche\u201d. Abr\u00eda el comercio, barr\u00eda la vereda, llena de puchos y recog\u00eda alguna botella tirada por ah\u00ed. Cuando llegaba su padre, que se hab\u00eda retirado tarde en la noche, \u00e9l ya hab\u00eda atendido a los primeros clientes del d\u00eda.\u00a0 El viejo se hac\u00eda cargo de todo y el volv\u00eda a su casa para ayudar a su madre e ir a la escuela.<\/p>\n<p>-Alg\u00fan d\u00eda el boliche ser\u00e1 tuyo, Juan- le dec\u00eda su padre acarici\u00e1ndole la cabeza-. Por ahora atend\u00e9s el almac\u00e9n pero m\u00e1s adelante te har\u00e1s cargo de todo.<\/p>\n<p>\u00c9l no respond\u00eda pero en su fuero interno detestaba el \u201cboliche\u201d. \u00c9l quer\u00eda estudiar, ser veterinario como don Luis, el padre de su amigo.<\/p>\n<p>Sin embargo, las palabras de su viejo, parecieron ser un vaticinio, un vaticinio no deseado. Ocurri\u00f3 una noche en que dos borrachos se trenzaron en el bar y el \u201cviejo\u201d, siempre conciliador, trat\u00f3 de aplacar la pelea. Se meti\u00f3 entre los dos y recibi\u00f3 un fatal\u00a0 puntazo que no iba destinado a \u00e9l.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/imagenes.montevideo.com.uy\/imgnoticias\/201204\/360641.jpg\" width=\"322\" height=\"220\" \/><\/p>\n<p>Con apenas catorce a\u00f1os, asumi\u00f3 su responsabilidad: se hizo cargo del boliche. Su madre atend\u00eda el almac\u00e9n y \u00e9l, por la noche,\u00a0 la cantina. Adi\u00f3s estudios, adi\u00f3s sue\u00f1os, adi\u00f3s momentos de solaz y alegr\u00eda. La vida le hab\u00eda impuesto una carga que no pensaba esquivar. Al principio pens\u00f3 que podr\u00edan vivir atendiendo s\u00f3lo la parte de almac\u00e9n, pero la ganancia mayor ven\u00eda por las noches. Sus dos hermanas eran peque\u00f1as y \u00e9l era ahora \u201cel hombre de la familia\u201d como todos le dec\u00edan.<\/p>\n<p>Y como un hombre asumi\u00f3 y se resign\u00f3 a su papel. Veranos e inviernos, cuando llegaba la hora,\u00a0 all\u00e1 iba a abrir el \u201cboliche\u201d, que no abandonaba hasta que se iba el \u00faltimo cliente por las noches.<\/p>\n<p>El pueblo y el tiempo lo atraparon. Se encargaron de borrar uno a uno\u00a0 los sue\u00f1os de su juventud. Un d\u00eda cualquiera, casi sin darse cuenta, conoci\u00f3 a Rosa,\u00a0 una linda muchacha que le alegr\u00f3 la vida y le regal\u00f3 un hijo.<\/p>\n<p>-Otro Juan -dijo ella cuando naci\u00f3 y tuvo al ni\u00f1o por primera vez en sus brazos.<\/p>\n<p>-No -le respondi\u00f3 \u00e9l, corrigi\u00e9ndola con dulzura-. Se llamar\u00e1 Luis y ser\u00e1 veterinario.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Elsa Ricci<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Parec\u00eda la letra de un tango, pero ese era el nombre que le hab\u00eda quedado. Siendo todav\u00eda un ni\u00f1o, era el encargado de abrir el comercio que ten\u00eda su padre. 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